Así es el nuevo iPad de Corea del Norte que plagia al original

El nuevo iPad de Corea del Norte copia al original, pero se queda a años luz.Uno de los países más herméticos y misteriosos del mundo ha presentado su última novedad tecnológica. El nuevo iPad de Corea del Norte, que con el de Apple comparte poco más que el nombre, es la última expresión de la economía estatalizada del país asiático. El Ryonghung iPad, su nombre completo, es una tablet que, pese a inspirarse indudablemente en el dispositivo creado por el gigante norteamericano, se queda a años luz.

El iPad de Corea del Norte es, sobre todo, un elemento político. Un mensaje de cómo el régimen puede ser autosuficiente pese a los embargos comerciales que tiene por parte de prácticamente todos los países del mundo, creando sus propios dispositivos (aunque los copien a empresas tecnológicas del exterior) y distribuyéndolos entre sus ciudadanos.

Pese a que el nombre es idéntico al del dispositivo de Apple, todos los medios que se han hecho eco de la noticia coinciden: la compañía americana pasa totalmente de este asunto, no considera que pueda tener ninguna incidencia en sus ventas y, además, no quiere hacer del tema un asunto diplomático. Especialmente, porque Corea del Norte no pretende (ni puede) comercializar este dispositivo fuera de sus fronteras.

De hecho, hace algo más de un año, el país que dirige Kim Jong-un presentó un ordenador de sobremesa con un diseño prácticamente calcado al del iMac. Tampoco entonces Apple se pronunció de forma alguna: entonces, la copia fue en el diseño; ahora, es en el nombre, pero en ningún caso el gigante de Cupertino puede ver en el hermético país asiático un competidor a sus productos.

A nivel técnico, el iPad de Corea del Norte está en las antípodas de las tablets de última generación. Tiene 512 MB de RAM, ocho gigas de almacenamiento y una batería que le da una autonomía de alrededor de seis horas. Todo ello, sumado a su pantalla de ocho pulgadas y 250 gramos de peso, supone una suma de parámetros que componen un dispositivo que en Europa y otros países occidentales podía disfrutarse como una novedad hace una década, pero que en comparación con las tablets de hoy en día no tiene nada que hacer.

Esas características, unidas a la falta que tiene su país de origen de un internet tal y como lo conocemos en otras latitudes, hacen que por mucho que plagien el nombre o el diseño, nunca pueda utilizarse para lo mismo. Ni música en streaming, ni series online ni juegos en tiempo real: el iPad de Corea del Norte tendrá, según sus creadores, usos laborales de “documentación” y “accesos digitales”, sin especificar más allá.

Pero, como desde el propio país asiático demuestran, las especificaciones técnicas y el rendimiento del dispositivo son un asunto menor. Lo realmente importante es demostrar al mundo (sobre todo, a su archienemigo Estados Unidos) que no necesitan a nada ni a nadie de fuera de su propio país para tener todo lo necesario y todos los avances tecnológicos que disfrutan fuera de sus fronteras en otros países.

Deja un comentario